El Instituto Oncológico FALP publicó una guía gratuita de nutrición oncológica para orientar a pacientes ante la desnutrición, un efecto secundario crítico y frecuente.
Salud en Casa .- Muchos pacientes con cáncer descubren tarde que su tratamiento no es el único frente de batalla. Mientras la quimioterapia o la radioterapia atacan el tumor, el cuerpo libra una guerra silenciosa: las náuseas, los cambios en el gusto y la pérdida de apetito transforman la alimentación en un desafío. Esta situación, muchas veces subestimada, permite que la desnutrición se instale como un efecto secundario que compromete el bienestar general.
En el Perú, esta realidad adquiere matices urgentes. Según el Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN) 2022, se registraron 72,827 nuevos diagnósticos y el fallecimiento de 35,934 personas. Más allá de las cifras de incidencia, el impacto clínico es profundo: hasta un 40% de los pacientes oncológicos sufre desnutrición, lo que se manifiesta principalmente en la pérdida involuntaria de peso y masa muscular. Este riesgo puede duplicarse dependiendo del tipo de tratamiento o neoplasia (digestivo, pulmón, cabeza y cuello), conforme a lo señalado por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).
El Dr. Ricardo Morales, Director Médico del Instituto Oncológico FALP, explica que el respaldo científico confirma que una dieta balanceada, bajo la supervisión de expertos, es determinante para optimizar la resistencia frente a las terapias. “Esta intervención nutricional permite acelerar la restauración de las funciones corporales y disminuir significativamente los riesgos asociados a complicaciones clínicas. En esa línea, la alimentación deja de ser un componente secundario para erigirse como un pilar constitutivo de la estrategia terapéutica integral”.
La relación del paciente oncológico con la alimentación se transforma profundamente, abarcando dimensiones tanto físicas como emocionales. A los síntomas clínicos que dificultan la ingesta, como la mucositis, la disfagia, las alteraciones sensoriales o los trastornos digestivos; se suman factores psicológicos donde la ansiedad y la presión del entorno suelen agravar la pérdida del apetito. Este escenario se complejiza ante la proliferación de mitos sobre dietas curativas o restricciones infundadas que, careciendo de sustento científico, desorientan al paciente en su etapa de mayor vulnerabilidad.
Ante esta compleja realidad, y con la firme intención de brindar herramientas nutricionales a quienes atraviesan la enfermedad, los departamentos de Alimentación y Nutrición, Nutriología, Psicología y Experiencia del Paciente de FALP han diseñado un manual integral de nutrición. Este recurso gratuito, nacido del trabajo colaborativo busca enfatizar que una nutrición adecuada no es un accesorio, sino un pilar fundamental para potenciar la respuesta a las terapias y favorecer la vital recuperación del organismo.
La guía “Nutrición y cáncer: Guía práctica de alimentación para pacientes”, disponible en la página web de FALP, reúne información basada en evidencia científica, recomendaciones para el manejo de los principales síntomas, desmontaje de los mitos más frecuentes y más de 60 recetas adaptadas a las necesidades de quien atraviesa un tratamiento oncológico.
“El tratamiento del cáncer no termina con la última sesión de quimioterapia ni con el alta hospitalaria. El desafío es acompañar a nuestros pacientes en la recuperación integral de su salud, devolviendo calidad de vida y esperanza. Saber qué comer, cómo prepararlo y por qué importa es, para muchos pacientes, el primer paso concreto hacia esa recuperación”, finaliza el Dr. Morales.