El contacto con aguas servidas y lodo contaminado puede aumentar el riesgo de infecciones, especialmente de leptospirosis. Estas son las medidas para proteger la salud durante y después de un aniego.
Salud en Casa.- Los aniegos e inundaciones pueden generar riesgos para la salud que permanecen incluso después de que el nivel del agua disminuye. Cuando el agua entra en contacto con desagües colapsados, residuos y otras superficies contaminadas, aumenta la posibilidad de exposición a agentes infecciosos, entre ellos la bacteria que causa la leptospirosis.
Esta enfermedad puede transmitirse mediante el contacto con agua o suelo contaminado con la orina de animales infectados, especialmente roedores. Asimismo, las lluvias e inundaciones pueden incrementar el riesgo de enfermedades diarreicas cuando existe contaminación del agua y los alimentos.
“Las medidas de prevención no deben terminar cuando el agua baja. Durante la limpieza y el retorno a la vivienda todavía puede existir contacto con superficies contaminadas o agua que no es segura para el consumo. Por eso es importante extremar los cuidados y prestar atención a cualquier síntoma que aparezca después de la exposición”, señala la Dra. Patricia Paredes, Directora Médica de Pacífico Salud.
¿Qué hacer después de un aniego? Desde Pacífico Salud, la Dra. Paredes recomienda tomar las siguientes medidas para reducir los riesgos durante y después de una inundación:
Evitar el contacto directo con agua estancada y lodo. Si es necesario ingresar a una zona afectada, utilizar botas o calzado cerrado y proteger las manos.
Utilizar únicamente agua segura para beber, cocinar y lavar alimentos. Si existe alguna duda sobre su calidad, debe hervirse o desinfectarse siguiendo las indicaciones de las autoridades sanitarias.
Desechar alimentos que hayan tenido contacto con el agua de la inundación o que hayan quedado expuestos a condiciones insalubres.
Limpiar y desinfectar las superficies que estuvieron en contacto con el agua, especialmente aquellas destinadas a preparar o almacenar alimentos.
Lavarse las manos con agua y jabón antibacterial después de realizar labores de limpieza y antes de preparar o consumir alimentos.
Evitar que los niños jueguen en zonas con agua estancada o barro, debido al riesgo de contacto o ingestión accidental.
Retirar residuos y alimentos que puedan atraer roedores, especialmente durante las labores de limpieza.
Verificar las condiciones de los servicios básicos antes de volver a utilizar las instalaciones de agua, desagüe, electricidad o gas.
Además de estas medidas, es importante reconocer los posibles síntomas de la leptospirosis, que pueden incluir fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, escalofríos, náuseas y vómitos. Si aparecen después de haber estado en contacto con agua o suelo potencialmente contaminado, se recomienda acudir a un establecimiento de salud para una evaluación médica oportuna.
La prevención también implica que las familias estén preparadas para responder ante nuevos episodios de lluvias y aniegos. Esto cobra especial relevancia frente al escenario de El Fenómeno del Niño, cuya alerta se mantiene vigente y podría generar condiciones que incrementen los riesgos asociados a las inundaciones.
En este escenario, la prevención no depende únicamente de la respuesta de las autoridades. Contar con agua segura, elementos para realizar una limpieza adecuada y conocer cuándo es necesario buscar atención médica puede ayudar a reducir los riesgos cuando ocurre una emergencia.
“Lo que estamos viendo debe servir también como una oportunidad para fortalecer la preparación. Saber cómo proteger el agua de consumo, qué hacer si el agua ingresa a la vivienda, cómo realizar una limpieza segura y cuándo buscar atención médica son medidas sencillas que pueden ayudar a reducir riesgos ante futuros eventos de lluvias e inundaciones”, concluye la Dra. Patricia Paredes.