4 recomendaciones para tratar malestares en casa de forma segura
24 Julio, 2026
Salud en Casa.- Aliviar un dolor de cabeza, un resfrío o un malestar estomacal desde casa es parte de la vida cotidiana de millones de peruanos. Esa capacidad de resolver molestias leves y pasajeras es lo que conocemos como autocuidado: alivia a familias, genera ahorros y descongestiona los servicios de salud. Sin embargo, la clave está en ejercerlo de manera consciente y responsable, con información, criterio y sabiendo reconocer cuándo un síntoma deja de ser menor. No todo se resuelve en el botiquín. Cuando el malestar persiste, se intensifica o no cede, lo más responsable es acudir a un especialista. Por ello, la Asociación Nacional de Laboratorios Farmacéuticos (ALAFARPE) recuerda que el autocuidado responsable empieza informándose.
“El verdadero autocuidado va mucho más allá de tomar un medicamento al sentirnos mal; implica tomar decisiones informadas. Por ello, autoeducarse y fortalecer la alfabetización en salud es fundamental para evitar que la población cometa errores por simple desconocimiento”, señala la Dra. Q.F. Sairah O’campo, Gerente de Asuntos Regulatorios de ALAFARPE.
El desafío en la región es grande. Según datos de la Asociación Latinoamericana de Autocuidado Responsable (ILAR), aunque 8 de cada 10 personas en América Latina considera importante asumir un rol activo en su bienestar, apenas el 50% afirma contar con las herramientas y conocimientos necesarios para hacerlo de forma segura.
Para cerrar esta brecha y transformar el botiquín del hogar en un aliado seguro, O’campo comparte cuatro pautas esenciales para cuidar de los nuestros de forma responsable:
- Evita la trampa de la “doble dosis”: Un error común es, por ejemplo, duplicar la dosis pensando que se aliviarán los síntomas más rápido, exponiéndose a eventos adversos. El autocuidado responsable exige revisar las instrucciones de los medicamentos para conocer su dosis máxima recomendada, así como las advertencias y las contraindicaciones, para saber cuándo acudir a un profesional de la salud.
- No “recicles” restos de medicamentos ni recetas ajenas: Guardar los sobrantes de un tratamiento anterior “por si vuelve a dar” o compartirlos con un familiar es una práctica de alto riesgo. Que dos personas tengan tos o dolor de estómago no significa que tengan la misma enfermedad. Además, fármacos como jarabes, suspensiones o gotas oftálmicas pierden estabilidad y pueden contaminarse con bacterias pocas semanas después de ser abiertos, independientemente de la fecha de caducidad que figure en la caja. Además, debes cuidar cómo desechas tus medicamentos. Por ello, procura llevarlos a los puntos de acopio autorizados por DIGEMID. En Lima, encuentra tu local más cercano aquí: https://goo.su/Rg6z8; mientras que, en regiones, puedes consultar aquí: https://goo.su/NbAMv1k.
- No “camufles” el dolor justo antes de ir al médico: Ante un dolor agudo o persistente, la primera reacción suele ser tomar un analgésico potente para “aguantar el malestar” mientras se espera la cita médica o se acude al centro de salud. Esto es un error crítico para los diagnósticos: mitigar el dolor de forma artificial oculta síntomas clave (como la localización exacta o la intensidad del estímulo), lo que dificulta que el médico detecte a tiempo emergencias médicas graves, como una apendicitis.
- Completa siempre tu tratamiento, incluso si te sientes mejor: En el caso de medicamentos bajo prescripción, especialmente los antibióticos, un error de autocuidado también ocurre al decidir cuándo parar. Suspender las dosis a los tres días porque “ya no hay síntomas ni fiebre” no elimina la infección. Por el contrario, permite que las bacterias sobrevivientes se vuelvan más fuertes, provocando una recaída más agresiva y acelerando la crisis global de resistencia antimicrobiana.
Desde ALAFARPE queremos recordar que el autocuidado responsable no solo protege la salud individual, sino que alivia la carga del sistema sanitario. Tomar decisiones cotidianas bien informadas permite liberar millones de horas médicas al año y descongestionar los centros de salud, para que los recursos y los profesionales puedan enfocarse en la atención de enfermedades complejas y urgencias.