Especialista recomienda asistir a los controles CRED y estimular oportunamente para prevenir posibles retrasos motores.
Salud en Casa.- El ver a un hijo gatear por primera vez es un hecho que siempre queda marcado en la memoria de cada padre de familia, porque evidencia el avance y desarrollo que cada niño logra a tan corta edad. En ese sentido, el Ministerio de Salud (Minsa), brinda información oportuna para poder ayudar al más pequeño del hogar a que realice este tan ansiado logro.
La Dra. Inés Caro Kahn, neuróloga pediatra del Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) Breña, remarcó que, cada niño tiene su propio ritmo de avance, pero que este debe ser vigilado de cerca para ayudar a que su desarrollo continúe de manera progresiva. “El promedio regular para el inicio del gateo se sitúa a los 9 meses de edad, aunque existe un rango normal de variación de dos meses antes o después”, explicó.
"El gateo tiene una función importantísima en el desarrollo neurológico. El gatear apoyándose en las rodillas y manos hace que el niño entrecruce los movimientos. Eso hace que el cerebro vaya intercambiando información entre ambos hemisferios, lo que mejora su coordinación porque está activando tanto el lado derecho como el izquierdo", detalló la especialista.
Agregó que, un niño que gatea bastante, logrará caminar mucho mejor y ser más hábil en los deportes, además, esta coordinación en el gateo, le servirá para poder sostener mejor un lápiz y poder escribir correctamente a futuro. De igual forma, el apoyar sus manos y rodillas en el piso enviará estímulos a su cerebro, contribuyendo a su desarrollo cerebral.
La Dra. Caro Kahn, mencionó que, si bien existen variaciones válidas como el arrastre o el gateo sentado o de costado, cuando un bebé no muestra avances ni logra apoyarse en cuatro puntos entre los 9 y 10 meses, podría tratarse de una señal de alerta o retraso motor. Ante estos casos, una intervención temprana ayudará significativamente a corregir cualquier dificultad a tiempo.
Recomendaciones clave para los padres: