● Alertan que la falta de priorización del cáncer de mama temprano recorta drásticamente las oportunidades de supervivencia de miles de mujeres.
Salud en Casa.- El cáncer de mama en el Perú se mantiene como un desafío crítico de salud pública, situándose como una de la neoplasia más frecuente entre las mujeres y registrando un estimado de 1,951 fallecimientos al año, según cifras del Ministerio de Salud. Sin embargo, las pacientes diagnosticadas en etapas tempranas enfrentan una barrera adicional: el acceso a tratamientos para reducir el riesgo de recaída sigue siendo excepcional dentro del sistema público.
Pese a cumplir rigurosamente con el esquema de quimioterapias, las cirugías y todo el tratamiento indicado, hasta 7 de cada 10 de pacientes con cáncer de mama HER2+ no logran eliminar completamente el tumor tras el tratamiento inicial y continúan presentando enfermedad residual, según evidencia publicada en The Lancet Oncology. En ese sentido, enfrentan un riesgo significativamente mayor de recaída y requieren una terapia adicional para evitar que la enfermedad regrese. Sin embargo, esta alternativa aún no se encuentra disponible para quienes dependen del sistema público de salud en el Perú.
Esta desprotección refleja la escasa prioridad que ha recibido el cáncer de mama temprano en la agenda del Ministerio de Salud. “De los siete tratamientos que ha evaluado RENETSA (Red Nacional de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, sujeto al MINSA) para cáncer de mama temprano, seis han sido rechazados. Además, existen evaluaciones que permanecen sin resolución desde hace cerca de un año, pese a que el reglamento de la Ley Nacional del Cáncer establece un plazo máximo de 45 días hábiles para estas evaluaciones”, señaló Gianina Orellana, presidenta de Por un Perú sin Cáncer.
Un ejemplo de este retraso administrativo es el caso de trastuzumab emtansina, una terapia indicada para pacientes con enfermedad residual tras completar su tratamiento inicial y considerada una de las últimas oportunidades para reducir el riesgo de recaída cuando aún existe intención curativa. Mientras este medicamento forma parte de la atención pública en países como Brasil, Chile, Uruguay y Argentina, miles de mujeres peruanas continúan esperando una decisión que permita su acceso dentro del sistema público de salud.
La gravedad de esta situación se profundiza al contrastar la realidad del sector público frente al privado, donde las pacientes sí pueden acceder de forma inmediata a estos avances médicos para salvar sus vidas. "La inequidad es grave. En nuestro país, el acceso a la salud y la oportunidad de sobrevivir dependen de la capacidad de pago de cada familia. El cáncer no discrimina, pero nuestro sistema de salud sí. El derecho a la vida de una madre, de una hija o de una esposa no debe estar condicionado a su situación económica”, sostuvo Orellana.
Impacto emocional y económico del cáncer de mama
El cáncer de mama tiene un fuerte impacto emocional en las mujeres, forzándolas a convivir con el miedo permanente a la recaída. Esta incertidumbre afecta su estabilidad psicológica, al punto de que síntomas cotidianos como una fiebre o un dolor común pueden generar angustia inmediata ante la posibilidad del regreso de la neoplasia. "Esta situación de vulnerabilidad se agudiza cuando las pacientes sienten que se quedan sin opciones o que deben repetir medicamentos que han sido ineficaces, lo que les arrebata la tranquilidad y la esperanza", explicó Orellana.
En muchos casos, los hogares deben reorganizarse por completo: se interrumpen estudios, se abandonan trabajos y uno de los miembros de la familia asume el rol de cuidador a tiempo completo, lo que genera una presión financiera y un desgaste emocional continuo.
"Escuchar a las pacientes es un paso importante, pero el proceso solo estará completo cuando las decisiones se traduzcan en acceso efectivo a los tratamientos que pueden marcar la diferencia entre la curación y la recaída", concluyó Orellana.