Según especialistas del Instituto Oncológico FALP, el exceso de grasa corporal está relacionado con, al menos, 13 tipos de tumores.
El sobrepeso no es solo un trastorno metabólico, sino también un factor de riesgo importante para diversas enfermedades crónicas.
Salud en Casa .- Mantener un peso saludable a través de la actividad física y una nutrición equilibrada es una estrategia de autocuidado fundamental para la prevención de enfermedades.
En el Perú, la magnitud del problema es clara. Según la Encuesta del Ministerio de Salud, 7 de cada 10 adultos presentan sobrepeso u obesidad. La preocupación, además, no se limita a la población adulta. Según un informe reciente de UNICEF, hacia 2030 más de un millón de niños y adolescentes peruanos entre 5 y 19 años vivirán con obesidad, lo que anticipa un escenario de mayor riesgo de enfermedades crónicas en el futuro.
Para la Dra. Loreto Moreira, jefa del Departamento de Nutrición, Diabetes y Metabolismo del Instituto Oncológico de la Fundación Arturo López Pérez (FALP), el sobrepeso y la obesidad no son solo un problema estético. “ De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), estas condiciones están directamente relacionadas con el desarrollo de al menos 13 tipos de tumores; entre estos cánceres se encuentran el de mama (en mujeres posmenopáusicas), endometrio, ovario, páncreas y colorrectal”.
El sobrepeso y la obesidad son responsables de al menos el 20 % de todos los casos de cáncer. Esto se debe a que dichas condiciones inducen un estado de inflamación crónica que, a largo plazo, puede dañar el ADN y propiciar la formación de células tumorales.
¿Cómo se relaciona la grasa corporal e inflamación crónica?
El exceso de tejido adiposo no solo actúa como reserva de energía, sino que también genera un estado de inflamación crónica que perturba los procesos hormonales y metabólicos. Es un factor que puede desencadenar alteraciones celulares y favorecer el desarrollo de tumores.
Además, los hábitos alimentarios son determinantes en el riesgo oncológico. La Dra. Loreto explica que el consumo elevado de alcohol, la ingesta frecuente de carnes procesadas y las dietas ricas en calorías aumentan la probabilidad de desarrollar ciertos tipos de cáncer, en especial los gastrointestinales y el colorrectal.
En esa línea, para reducir la exposición a este factor de riesgo, la especialista recomienda:
Priorizar una alimentación basada en alimentos frescos y mínimamente procesados: aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres y granos integrales contribuye a mejorar el perfil metabólico y reducir procesos inflamatorios asociados al desarrollo de tumores.
Mantener un peso corporal saludable que disminuya el exceso de grasa corporal.
Realizar actividad física de forma regular: cumplir con al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado mejora el metabolismo, fortalece el sistema inmunológico y contribuye al control del peso.
El cáncer tiene múltiples causas, pero una proporción significativa de los casos está ligada a factores del entorno y del comportamiento. “ Incorporar la actividad física como un hábito, es necesario, ya que el ejercicio contribuye a mejorar el metabolismo, el sistema inmunológico y el bienestar mental”, agrega Loreto.
En el marco del Día Mundial de la Obesidad, es fundamental no solo tomar conciencia de la seriedad de este problema, sino también promover activamente modificaciones duraderas en el estilo de vida para minimizar la exposición a factores de riesgo que son controlables.