● Políticas claras, canales de denuncia seguros y evaluación constante son parte de una estrategia integral para garantizar espacios de trabajo seguros.
Salud en Casa .- En el Perú, el hostigamiento sexual laboral continúa siendo un desafío que interpela tanto al sector público como privado. Más allá del cumplimiento normativo, las organizaciones enfrentan el reto de consolidar culturas corporativas donde el respeto, la igualdad de oportunidades y el bienestar de las personas sean principios irrenunciables.
Según el reporte Data ELSA 2025, una de cada seis personas en el país fue víctima de hostigamiento sexual laboral. Si bien esta cifra representa una reducción respecto a años anteriores, evidencia que las acciones de prevención pueden generar resultados cuando se implementan de manera consistente.
“La prevención exige coherencia entre lo que las organizaciones declaran y lo que realmente practican. No basta con tener políticas formales; es indispensable fortalecer los protocolos de prevención, investigación y sanción del hostigamiento sexual. Ello implica capacitar a los equipos, sensibilizar a los líderes y garantizar canales de denuncia confiables y eficaces. Solo así se podrá consolidar una cultura de respeto y tolerancia cero frente a cualquier conducta que vulnere la dignidad, los derechos y el bienestar de las personas”, señaló Sonia Quiñonez, presidenta del Comité de Diversidad, Equidad e Inclusión de Claro Perú y docente universitaria, quien comparte cuatro claves para prevenir este tipo de acoso en las organizaciones:
En esa línea, Claro Perú ha integrado la prevención del hostigamiento sexual laboral como un eje transversal de su gestión. La compañía cuenta con un Código de Ética y una Política de Prevención y Sanción del HSL que establecen procedimientos claros y confidenciales, orientados al debido proceso. Además, dispone de un comité de HSL que investiga denuncias y brinda recomendaciones de medidas disciplinarias y preventivas. Asimismo, desarrolla programas de capacitación y encuestas internas que fortalecen la detección temprana y la mejora continua de sus prácticas, reafirmando su compromiso con entornos laborales seguros y respetuosos.
En definitiva, las empresas que apuestan por una cultura preventiva no solo reducen riesgos legales y reputacionales, sino que también construyen entornos laborales más seguros, inclusivos y sostenibles donde las personas pueden desarrollarse. En el marco del Día de la Lucha contra el Hostigamiento Sexual Laboral, este compromiso cobra especial relevancia para seguir promoviendo espacios de trabajo libres de violencia y discriminación.