El verano puede incrementar los casos de malestares digestivos debido al rápido deterioro de alimentos y al consumo de agua no segura en condiciones de altas temperaturas.
Especialista de Cibertec comparte cinco medidas prácticas para prevenir intoxicaciones y proteger la salud durante la temporada.
Salud en Casa – Las altas temperaturas del verano aceleran la descomposición de los alimentos, favorecen la proliferación de bacterias y elevan los casos de malestares digestivos, especialmente cuando no se toman medidas básicas de higiene y conservación. De acuerdo con el Ministerio de Salud, esta es una de las temporadas con mayor incidencia de infecciones gastrointestinales por malas prácticas de almacenamiento, manipulación y consumo de agua no segura.
En ese contexto, Rita Cachay Camacho, docente de la carrera de Enfermería Técnica de Cibertec, explica que el calor extremo crea condiciones ideales para que microorganismos dañinos se multipliquen rápidamente. “Una refrigeración deficiente o una manipulación inadecuada son suficientes para que los alimentos pierdan su inocuidad. En verano, cualquier acción insalubre puede desencadenar diarreas, vómitos o dolores abdominales”, señala.
La especialista agrega que la población suele subestimar los riesgos propios del verano. “Muchos creen que si algo ‘se ve bien’ está en buenas condiciones, pero en esta temporada los microorganismos actúan antes de que haya señales visibles. Por eso es clave reforzar los hábitos de cuidado”, afirma.
Además, el fin de reducir la posibilidad de intoxicaciones o infecciones estomacales, recomienda tomar en cuenta las siguientes medidas básicas:
1. Refrigera tus alimentos. Carnes, lácteos, pescados y comida preparada deben ir directo al refrigerador. En verano, dejar algo “un ratito afuera” puede ser suficiente para que aparezcan bacterias. Y si vas a la playa, usa conservadoras con hielo.
2. Compra donde realmente cuidan los alimentos. Evita puestos donde el pescado está al sol, los jugos se preparan sin agua tratada o donde los alimentos se manipulan sin higiene. Elige lugares con refrigeración, limpieza visible y rotación constante de productos.
3. Mantén tus manos siempre limpias. Lávate las manos con agua y jabón varias veces al día, especialmente antes de cocinar o comer. En verano, el sudor y el calor facilitan que las bacterias se transfieran rápido de las superficies a los alimentos.
4. Desinfecta bien frutas y verduras antes de consumirlas. Lávalas con agua segura y usa desinfectantes aptos para alimentos. Además, evita mezclar utensilios de comida cruda con cocida para prevenir contaminación cruzada.
5. Asegura siempre agua segura. En verano, la calidad del agua se deteriora más rápido. Usa agua hervida o embotellada para jugos, infusiones y hielo. Si no sabes de dónde proviene el agua del lugar, opta por bebidas selladas.
6. Atiende las señales tempranas de tu cuerpo. Si notas estos síntomas después de comer fuera de casa o consumir alimentos expuestos al calor, suspende inmediatamente lo que estés comiendo, hidrátate con agua segura y visita a un médico en las próximas horas.
“En verano no se trata de dejar de comer lo que nos gusta, sino de asegurarnos de que esté en buenas condiciones. Por ejemplo, si vas a comer ceviche, verifica que el pescado esté realmente fresco, conservado en hielo y preparado al momento. Las buenas prácticas son la mejor manera de disfrutar sin riesgos”, sostiene la especialista.
Cachay Camacho recuerda que estas medidas son especialmente importantes para proteger a niños y adultos mayores. “El verano es para disfrutar, pero eso no debe significar descuidar la salud. Con simples decisiones podemos evitar malestares que, en muchos casos, son totalmente prevenibles”, concluye.