●Especialistas advierten que el contacto con aguas sin certificación sanitaria eleva el riesgo de infecciones oculares y quemaduras químicas.
● Se recomiendan extremar las medidas de higiene en balnearios para evitar brotes que afecten la salud de los bañistas esta temporada.
Salud en Casa .- El verano en Lima no solo trae olas de calor, sino también riesgos epidemiológicos silenciosos en los espacios de recreación. De acuerdo con data histórica del Ministerio de Salud (MINSA), durante los meses de sol las consultas por conjuntivitis registran un repunte del 30% a nivel nacional. Este incremento, según advierten los especialistas, está directamente relacionado con la alta carga de bañistas en playas y el ingreso a piscinas que no cumplen con los estándares de saneamiento básico.
Si bien la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA) mantiene una vigilancia sobre los balnearios, la saturación de estos espacios y el mantenimiento deficiente de los sistemas de recirculación convierten al agua en un vehículo de transmisión de virus y bacterias. Ante este escenario, la Dra. Marleni Mendoza, oftalmóloga y asesora científica de Laboratorios Lansier, señala que el impacto en la visión puede ir desde una irritación leve hasta cuadros infecciosos severos.
“Las estadísticas del sector salud son claras: el verano es la temporada crítica para el ‘ojo rojo’. Muchas veces las personas asumen que es una molestia pasajera por el cloro, pero el riesgo real es la conjuntivitis viral, que es altamente contagiosa. Una piscina que no tiene los niveles de pH controlados o que excede el uso de químicos puede causar quemaduras en la mucosa ocular, dejando el ojo desprotegido ante cualquier patógeno”, explica la especialista.
¿Cómo evitar que un día de playa termine en una emergencia médica?
Para minimizar el riesgo de contagio sin sacrificar el esparcimiento, la experta en salud visual sugiere cinco pautas preventivas esenciales:
Finalmente, la Dra. Marleni Mendoza recuerda que la prevención tiene un componente social: “Si ya presenta síntomas de infección, como lagrimeo constante o secreción, lo más responsable es evitar el ingreso a playas y piscinas. La conjuntivitis se propaga con rapidez en el agua, y evitar un brote mayor depende de la prudencia de cada bañista”.