Mascarillas: cómo prolongar su vida útil sin perder la protección y cómo desecharlas

Mascarillas: cómo prolongar su vida útil sin perder la protección y cómo desecharlas

27 Julio, 2020

Agencia Andina.- Las mascarillas que usamos a diario son fundamentales para evitar un contagio con el coronavirus; sin embargo, algunas pueden quedarse en el ambiente entre 100 y 300 años, convirtiéndose en un desecho contaminante de larga data. A continuación, te contamos cómo alargar su vida útil sin correr riesgos y cómo desecharla de forma correcta.

 

Son tres los tipos de mascarilla de uso común entre la población peruana: la quirúrgica, de fácil adquisición en cualquier farmacia; la N95, diseñada para el personal de salud, y la mascarilla de tela, cuyos precios varían de acuerdo con el diseño y composición. 

 

 

Para Gustavo Miranda Valera, especialista de la Dirección General de Gestión de Residuos Sólidos del Ministerio del Ambiente (Minam), las mascarillas quirúrgicas son un aliado indiscutible en esta pandemia, pero podrían convertirse, progresivamente, en un grave problema de salud ambiental si no moderamos su consumo. 

 

 

“Su composición tiene un amplio espectro de materiales. El más común es el polipropileno, compuesto por fibras generalmente plásticas, cuyo origen son combustibles fósiles. Puede tomar entre 100 y 300 años en degradarse. Se trata de un material muy resistente y poco biodegradable”, dijo Miranda a la agencia Andina.  

 

 

Este aspecto es motivo de preocupación no sólo en el Perú sino en el mundo entero debido a la enorme cantidad de mascarillas de este tipo que se consumen y desechan a diario. 

 

En teoría, las quirúrgicas fueron diseñadas para usarse en espacios del sector salud. Por ejemplo, si un médico debía hacer una visita breve a un paciente en sala, o hacer una actividad específica dentro del hospital se las colocaba y la botaba apenas salía de dicho ambiente. Sin embargo,  la población en general las usa también ahora y las cosas cambian, debido al enorme volumen de desechos generados por esta causa.

 

No se pueden reciclar

 

Millones de mascarillas se desechan a diario en todo el mundo y en el Perú -dependiendo del sistema de disposición final de residuos sólidos de cada región- éstas pueden terminar en un relleno sanitario o, lamentablemente, en las riberas de ríos o a orillas del mar. 

 

Dentro de la reactivación económica del país, una de las actividades que también fue incluida es el reciclaje, destaca Gustavo Miranda, quien es ingeniero ambiental.

 

“Sin embargo, con las mascarillas no se puede hacer nada. No pueden reciclarse por el material con el que están hechas y por un tema de salud. Porque son implementos que han estado en contacto directo con personas que podrían haber estado infectadas con coronavirus”. 

 

 

 

 

Ante este dilema ambiental -porque debemos seguir usándola mientras dure la pandemia-, el experto aconseja maximizar el uso de las que tenemos en casa, cumpliendo los diversos protocolos sanitarios dados hasta ahora, además de ir optando progresivamente por aquellas que tengan mayor duración.   

 

“Apuntamos a que la población reduzca la generación de residuos en general.  ¿Y cómo logramos eso? Utilizando otros materiales que tengan mayor vida útil o que sean más fácil de ser reutilizados o recuperados, como las mascarillas de tela que ya se venden en todos lados”, sugirió.

 

¿Cuánto tiempo usarlas?

 

El doctor Mario Izquierdo Hernández, médico especialista del Ministerio de Salud (Minsa), señaló que el tiempo de vida útil de las mascarillas dependerá en gran medida del uso que se le demos y cómo se les almacene. 

 

“Si hablamos de una persona con una mascarilla quirúrgica simple, usada por más de seis horas continuas, en un ambiente de alto tránsito, donde atiende al púbico a menos de un metro de distancia, como lo haría, por ejemplo, un agente de seguridad, no habrá forma de preservarla más allá de las ocho horas de trabajo. Debe ser desechada ese mismo día”.   

 

Sin embargo, si se le usa por periodos cortos, su tiempo de vigencia podría extenderse hasta por tres días.  

 

Si usted se la coloca para comprar rápidas, de unos 30 minutos a una hora, al volver a casa debe ponerla dentro de una bolsa de papel para que se absorba el vapor generado cuando exhalamos al hablar o respirar y que suele humedecer la mascarilla por dentro, afectando su capacidad protectora. 

 

“De igual manera, podemos ponerla a secar en un colgador en los servicios higiénicos o un tendedero para ventilarla, sin poner en riesgo a nadie. Porque si en la superficie se hubiera impregnado una gotita de saliva infectada con coronavirus, éste se destruirá en unas tres a cuatro horas. Esta acción se puede repetir durante tres días. Pasado ese tiempo, la mascarilla debe desecharse”.  

 

El experto advirtió que no debe sobrepasarse ese tiempo porque las gotículas de saliva que exhalamos en las mascarillas tienen sustancias que ayudan a la digestión de los alimentos y al dejarlas al aire libre “pueden convertirse en un caldo de cultivo donde se alojen bacterias. Entonces, al final usted previene covid, pero se está infectando de otras cosas. Por eso, las mascarillas quirúrgicas no deben usarse más de 72 horas”.     

 

Las N95

 

Con respecto a las mascarillas N95, de confección más gruesa y reforzada, el experto del Minsa detalló que su vida útil 

bajo un uso moderado puede extenderse hasta por una semana sin perder su capacidad de protección. 

 

 

 

“Tras su uso y ventilación se le debe guardar en su propia caja o una bolsa de papel. Nunca doblarla. El ventilado es por un periodo de 20 minutos, pero puede ampliarse de dos a tres horas para garantizar la destrucción de cualquier partícula viral que haya tenido contacto con la mascarilla”. 

 

El experto desaconsejó el uso de este tipo de mascarillas en quienes no forman parte del personal de salud, porque al tener un sellado perfecto del área a proteger (nariz y boca) puede generar sensación de sofocamiento, producir mareos y dolores de cabeza.

 

Las de tela son la voz

 

Sobre las mascarillas de tela, indicó que, si bien su vida útil es similar a las mascarillas desechables, tienen una gran ventaja: pueden lavarse. 

 

 

 

“Se recomienda tener dos o tres para hacer recambio durante la semana. Si yo trabajo en un determinado espacio y estoy con mi mascarilla de tela todo el día, tengo que lavarla apenas llegue a mi casa para poder usarla al día siguiente o,  de lo contrario, tomar otra de recambio. La ventaja es que con ella tu respiración es más normal”, acotó 

 

 

 

En bolsa aparte  y sin ligas 

 

En vista que se trata de un producto que no se puede reciclar y debe terminar en un relleno sanitario, Gustavo Miranda del Minam, aconsejó desechar las mascarillas -de diferentes tipos- en una bolsa separada de aquello que podría ser reutilizado. 

 

“Después de retirarlas del rostro con cuidado, debemos asegurarnos de romperles las tiras o mangas que van en las orejas para evitar su reúso por alguna otra persona. Una vez destruidas, se le coloca en una bolsa plástica amarradas con doble nudo. En la medida de lo posible, se recomienda rociarlas con un poquito de lejía en una concentración de 0.5%”.

 

Los guantes o equipos de protección personal descartable (EPP) que puedan usar las familias dentro de casa, o para salir a comprar, deben ser destruidos de igual forma para cumplir el mismo objetivo. 

 

“Estos desechos deben ser sacados de la vivienda en el horario más cercano al establecido por su municipalidad para el recojo de la basura, a fin de evitar que sean manipuladas por recicladores”, acotó.