¿Qué hacer ante un infarto cerebral o Accidente Cerebrovascular (ACV)?

¿Qué hacer ante un infarto cerebral o Accidente Cerebrovascular (ACV)?

27 Octubre, 2026

  • El ACV afecta a más de 93 millones de personas en el mundo y es la segunda causa de muerte en el Perú.

 

  • Reconocer sus síntomas y recibir atención médica inmediata permite evaluar las opciones de tratamiento según el tipo de accidente cerebrovascular.

 

 

Salud en Casa.-  Cada minuto cuenta cuando se interrumpe la circulación de sangre en el cerebro. El accidente cerebrovascular (ACV) o también conocido como infarto cerebral afecta a más de 93 millones de personas en el mundo y es la segunda causa de muerte en el Perú. Pese a su alta incidencia, especialistas advierten que gran parte de los pacientes llega a las salas de emergencia fuera de la ventana de tiempo en la que los tratamientos médicos son más efectivos.

 

Manuel Moquillaza, neurólogo intervencionista, recalca la importancia de no postergar la respuesta médica: "En el infarto cerebral, el tejido nervioso se destruye segundo a segundo. Cada minuto sin oxígeno representa la pérdida de casi dos millones de neuronas. Mientras más rápido se identifiquen las señales y el paciente ingrese a un centro hospitalario con capacidad resolutiva, mayores serán las probabilidades de disolver o extraer el coágulo a tiempo y evitar secuelas invalidantes de por vida".

 

Los síntomas suelen presentarse de forma repentina e incluyen la parálisis o adormecimiento de un lado del cuerpo, la pérdida de fuerza en un brazo o pierna, la desviación de la boca y la dificultad para hablar o comprender palabras. Ante la presencia súbita de cualquiera de estas alertas, el especialista recomienda actuar de inmediato bajo este protocolo de urgencia:

 

 

  1. Realizar la prueba rápida de las tres señales: pedir a la persona que sonría para verificar si la comisura de la boca se desvía hacia un lado; pedirle que levante ambos brazos hacia el frente con los ojos cerrados para observar si uno cae sin fuerza; y pedirle que repita una frase sencilla como su nombre o un refrán para detectar si arrastra las palabras o no logra modular.
  2. Llamar al SAMU marcando el 106 o coordinar traslado directo: solicitar una ambulancia indicando la sospecha de un infarto cerebral para que el equipo prepare la recepción hospitalaria. Si se opta por un vehículo particular, se debe acudir de inmediato a un hospital general o clínica que cuente con tomógrafo y neurólogo las 24 horas, evitando postas médicas o policlínicos sin capacidad quirúrgica.
  3. Registrar la hora exacta: anotar el minuto preciso en que comenzaron las molestias o el último momento en que la persona fue vista en estado normal. Este dato es el primer filtro clínico que solicitarán los médicos en emergencia para definir si el paciente califica a terapias de rescate cerebral.
  4. Colocar al paciente en posición lateral de seguridad: recostar a la persona sobre su lado izquierdo, con la cabeza ligeramente elevada a 30 grados y el cuello despejado de prendas ajustadas. Esta postura facilita la respiración y evita el atragantamiento en caso de vómitos imprevistos.
  5. Evitar errores en casa: no suministrar agua, café, alimentos ni medicamentos. Un error frecuente y peligroso es administrar pastillas para bajar la presión arterial de golpe, al darse de forma descontrolada reduce el poco flujo de sangre que aún llega al cerebro.
  6. Recopilar información médica clave: mientras se espera la ayuda, reunir la lista de medicamentos que la persona toma a diario (especialmente si consume anticoagulantes) y antecedentes de hipertensión, diabetes o cirugías previas.

 

Toda esta información previa es determinante para que el equipo médico confirme el diagnóstico mediante imágenes y active las terapias de rescate disponibles que ya existen en el Perú. En el 87 % de los casos se trata de un ACV isquémico, originado por un coágulo que bloquea una arteria cerebral.

 

 

Frente a este escenario, la medicina ha logrado avances significativos. "Aunque tradicionalmente se recurre a fármacos endovenosos para disolver coágulos durante las primeras cuatro horas y media, la mayoría de pacientes no logra llegar al hospital dentro de esa ventana de tiempo. Frente a ello y ante obstrucciones en arterias de gran calibre, la principal alternativa es la trombectomía mecánica, un procedimiento mínimamente invasivo que permite extraer el coágulo de forma directa, consolidándose como una de las herramientas más eficaces para salvar vidas y reducir drásticamente el riesgo de parálisis o discapacidad permanente", explica Moquillaza.

 

 

Por su parte, en los casos de ACV hemorrágico, provocados por la ruptura de una arteria con sangrado interno en el cerebro, el abordaje médico se concentra en estabilizar la presión arterial en cuidados intensivos y, ante sangrados de gran extensión, evaluar una cirugía de urgencia para aliviar la presión dentro del cráneo.

 

 

"Aunque los síntomas parezcan leves o desaparezcan al poco tiempo, es fundamental no minimizarlos. Solo una evaluación especializada inmediata permite actuar antes de que el daño cerebral sea irreversible y aplicar el tratamiento adecuado para cada paciente", concluye el doctor Moquillaza.