Zapatillas con amortiguación: ¿más soporte significa mayor beneficio?

Zapatillas con amortiguación: ¿más soporte significa mayor beneficio?

4 Octubre, 2026

 Un especialista explica cuándo se necesita mayor amortiguación y qué factores considerar al elegir calzado.

 

 

Salud en Casa.- Las zapatillas con mayor amortiguación suelen asociarse con comodidad y protección, especialmente entre quienes pasan muchas horas de pie, caminan largas distancias o realizan actividad física. Sin embargo, los pies también necesitan moverse, adaptarse al terreno y activar diferentes estructuras en cada paso. Entonces, ¿cuánta amortiguación necesitan realmente?

 

 

El Dr. Jorge Samamé Márquez, coordinador de la carrera de Tecnología Médica en Terapia Física y Rehabilitación de la Universidad San Ignacio de Loyola, explica que el pie cumple funciones de soporte, equilibrio y propulsión durante la caminata. Los músculos ayudan a controlar el movimiento; los dedos participan en el impulso; el arco plantar absorbe y libera energía, y las articulaciones permiten adaptarse al terreno y mantener la estabilidad.

 

En este proceso, el calzado también cumple una función, especialmente al caminar o realizar actividades que generan impacto.

 

Cleveland Clinic señala que un zapato para caminar debe absorber un impacto equivalente a aproximadamente 1.5 veces el peso corporal. Sin embargo, esto no significa que siempre sea necesario buscar el mayor nivel de amortiguación.

 

Según Samamé, el soporte debe responder a las necesidades de cada persona y considerar factores como la actividad física, la edad y los antecedentes de lesiones.

 

Al elegir y utilizar el calzado, el especialista recomienda tener en cuenta lo siguiente:

 

 

 

  • Más amortiguación no siempre es necesaria: Puede ser beneficiosa cuando existe una necesidad específica, como determinadas lesiones, condiciones del pie o actividades de alto impacto. En una persona sana, no siempre se requiere utilizar el máximo soporte de manera permanente.
  • Alternar el calzado puede aportar distintos estímulos: En quienes no presentan una condición específica en los pies, utilizar diferentes tipos de calzado puede ayudar a mantener su capacidad de adaptación. Incluso caminar algunos momentos descalzo sobre superficies seguras puede aportar estímulos beneficiosos, siempre que el cambio se realice de manera progresiva.
  • Los pies también dan señales: La rigidez, la dificultad para mover los dedos, la pérdida de equilibrio, el cansancio frecuente al permanecer de pie o las molestias al caminar descalzo pueden ser motivos para evaluar la fuerza y movilidad de los pies. También conviene prestar atención cuando solo se encuentra comodidad al utilizar un tipo muy específico de calzado.
  • Hay casos que requieren mayor cuidado: Las personas con dolor persistente, lesiones, diabetes, problemas de sensibilidad o alteraciones en los pies deberían consultar con un profesional antes de modificar el calzado que utilizan habitualmente.

La elección del calzado debe responder al uso que se le dará y a las características de cada persona. Si aparecen molestias persistentes o dificultades de movilidad, una evaluación profesional permitirá conocer mejor las necesidades del pie y orientar la elección del soporte.