Salud en Casa.-Concluir un tratamiento oncológico marca un antes y un después en la vida de una persona, pero la recuperación no termina en el último ciclo de quimioterapia o sesión de radioterapia. En esta etapa, el cuerpo necesita tiempo y cuidados específicos para volver a ganar energía, masa muscular y estabilidad, y la alimentación se convierte en una herramienta fundamental para lograrlo.
Según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, la malnutrición puede afectar entre el 30 % y el 85 % de los pacientes con cáncer a lo largo de las distintas etapas de la enfermedad y su tratamiento, y se asocia con mayor toxicidad del tratamiento, menor calidad de vida y puede contribuir al 10 %–20 % de las muertes asociadas al cáncer.
Por ello, una nutrición adecuada en el periodo post tratamiento es clave para favorecer la recuperación nutricional, preservar o recuperar la masa muscular y apoyar el bienestar general”.
“Tras la terapia oncológica, es frecuente experimentar cansancio persistente, pérdida de apetito, cambios en el gusto o molestias digestivas. Frente a este escenario, una dieta balanceada ayuda al organismo a repararse y adaptarse a los cambios físicos que pueden mantenerse durante semanas o meses”, comenta la Dra. Karina Aliaga, Gerente de Investigación e Innovación Médica de Pacífico Salud.
Alimentos clave para la recuperación.
El Dr. Alejandro Figueroa, Director Médico de ALIADA Centro Oncológico, indica que entre los alimentos clave para una buena recuperación en esta etapa destacan:
· Proteínas de buena calidad como carnes magras, pescado, huevos, menestras y lácteos, fundamentales para recuperar masa muscular y favorecer la reparación de tejidos.
· Frutas y verduras todos los días, por su aporte de vitaminas, minerales y antioxidantes que apoyan las defensas del organismo.
· Hidratación constante, especialmente importante para combatir la fatiga y mejorar la digestión. Comidas fraccionadas y de fácil digestión para quienes presentan pérdida de apetito, saciedad precoz, náuseas o molestias digestivas, adaptando la cantidad y frecuencia según la tolerancia individual para favorecer una adecuada ingesta de nutrientes.
“Una alimentación adecuada después del tratamiento oncológico permite que el cuerpo se restablezca progresivamente y enfrente mejor los cambios físicos propios de esta etapa, facilitando el retorno a las actividades cotidianas”, señala el Dr. Figueroa. Asimismo, comenta que, además de apoyar la recuperación, mantener hábitos alimentarios saludables en algunos tipos de cáncer puede ayudar a reducir el riesgo de recaídas y de enfermedades crónicas como diabetes o problemas cardiovasculares.
El acompañamiento de un profesional en nutrición resulta clave para personalizar la dieta, resolver dudas y ajustar la alimentación según las necesidades y tolerancia de cada paciente. “Integrar el cuidado nutricional como parte del seguimiento post cáncer no solo contribuye a una mejor recuperación física, sino también a un mayor bienestar y calidad de vida en una etapa crucial”, concluye la Dra. Aliaga de Pacífico Salud.