Tu limpieza facial puede estar dañando tu piel: estos son los errores que debes evitar

Tu limpieza facial puede estar dañando tu piel: estos son los errores que debes evitar

16 Septiembre, 2026

  • Usar productos agresivos o exfoliar en exceso puede provocar deshidratación, sensibilidad y alteraciones de la barrera cutánea, incluso cuando la persona mantiene su rutina diaria.

 

 

Salud en Casa - Una rutina de limpieza facial puede perder su propósito cuando se incorporan productos o prácticas que no corresponden con el tipo de piel. La frecuencia, el tipo de limpiador y la forma de aplicarlo son algunos de los aspectos que deben tomarse en cuenta para retirar impurezas sin afectar su equilibrio.

 

 

“Las necesidades de la piel pueden variar según factores como la edad, el clima, los tratamientos que se estén realizando o el estado de la barrera cutánea. Por ello, un producto que funciona para una persona no necesariamente tendrá el mismo efecto en otras”, explica Betty Fuentes, Dermocosmiatra y Docente de la Escuela de Belleza y Estética Carrión.

 

 

Entre los principales errores que suelen cometerse durante la limpieza en casa se encuentran:

 

 

  • Seguir tendencias o recomendaciones de redes sociales: copiar rutinas puede llevar a utilizar productos inadecuados para tu tipo de piel.
  • Utilizar fórmulas agresivas: la sensación de resequedad después de la limpieza indica que se están eliminando componentes protectores.
  • Frotar demasiado: la limpieza debe realizarse con movimientos suaves para evitar someter la piel a una fricción innecesaria.
  • Exfoliar con demasiada frecuencia: el exceso puede afectar la capa superficial de la piel y generar descamación o mayor sensibilidad.
  • Dormir con maquillaje: los restos de los productos cosméticos se acumulan junto con los del protector solar, sudor, sebo y partículas del ambiente.

La elección del limpiador también debe responder a las características de cada piel. En pieles secas suelen preferirse fórmulas suaves, como cremas, leches o emulsiones; en pieles grasas pueden utilizarse geles o limpiadores orientados al control de la producción de sebo sin eliminar la película protectora; mientras que en pieles sensibles o reactivas se recomiendan opciones con menor potencial irritante.

 

Por la noche es importante retirar adecuadamente el maquillaje o protector solar antes de realizar la limpieza. Puede utilizarse primero agua micelar o una emulsión desmaquillante para remover estos productos y luego un limpiador compatible con la piel. La doble limpieza es especialmente útil cuando se usa maquillaje de larga duración o productos de alta adherencia, como algunos protectores solares; en una rutina habitual no es indispensable utilizar dos limpiadores.

 

“Una rutina efectiva no es necesariamente la que tiene más productos o más pasos, sino la que responde a las necesidades reales de la piel. La limpieza debe ayudar a retirar los residuos acumulados durante el día sin convertir ese cuidado en un proceso agresivo”, remarca la especialista de la Escuela de Belleza y Estética Carrión.

 

Si después de incorporar una rutina aparecen molestias o estas se mantienen con el tiempo, conviene simplificar los pasos y suspender temporalmente los productos potencialmente irritantes. Si las molestias son intensas, persisten o aparecen lesiones, se recomienda una evaluación profesional.