Salud en Casa.- Ante la inminente llegada del Fenómeno El Niño (FEN) que podría afectar principalmente a la costa norte del país con lluvias intensas e inundaciones, especialistas advierten que el Perú enfrenta el desafío de reforzar su sistema sanitario para responder oportunamente a posibles emergencias.
Si bien para el 2025 el Estado destinó más de S/30 mil millones al sector salud, equivalente al 12,1 % del presupuesto nacional, este nivel de inversión aún resulta insuficiente frente a las necesidades del país, considerando que el gasto en salud pública permanece por debajo del promedio regional, que alcanza el 8,15 %, según Statista.
En este contexto, Corpol Group, empresa del sector farmacéutico, señala que la llegada del FEN pone a prueba la capacidad del sistema de salud para garantizar la continuidad de la atención médica, el abastecimiento oportuno de medicamentos y la prevención de enfermedades que suelen incrementarse tras eventos climáticos extremos.
‘Desde nuestra experiencia en el sector farmacéutico, sabemos que durante una emergencia sanitaria la disponibilidad oportuna de medicamentos puede marcar la diferencia en la atención de la población. El Fenómeno El Niño exige una planificación que garantice la continuidad de los servicios de salud y el abastecimiento de tratamientos en las regiones más vulnerables", señaló José Luis Cámere, Gerente General de Corpol Group.
En ese sentido, la compañía considera que el próximo gobierno debería priorizar tres acciones estratégicas para fortalecer la respuesta sanitaria nacional:
1. Crear una Reserva Estratégica Nacional de Medicamentos, Vacunas e Insumos:
Durante el FEN, los daños a la infraestructura pueden interrumpir el abastecimiento de medicamentos justo cuando aumenta la demanda de atención médica. Por ello es prioridad implementar una reserva estratégica con medicamentos e insumos en regiones de mayor riesgo como Piura, Tumbes, Lambayeque, La Libertad y Áncash, para garantizar la atención oportuna de enfermedades como el dengue, las infecciones respiratorias, las enfermedades diarreicas y la leptospirosis, además de asegurar la continuidad del tratamiento de pacientes con enfermedades crónicas.
2. Fortalecer la vigilancia epidemiológica y el control vectorial.
Las lluvias intensas favorecen la proliferación de mosquitos y aumentan el riesgo de enfermedades como el dengue y la malaria. Frente a ello, la compañía sugiere reforzar la vigilancia epidemiológica en las zonas más vulnerables, integrar información sanitaria y climática para anticipar brotes, fortalecer el trabajo con brigadas comunitarias y desarrollar campañas de educación sanitaria que promuevan medidas de prevención.
3. Impulsar un Plan Nacional de Agua Segura y Resiliencia Sanitaria Comunitaria.
Las inundaciones pueden afectar los sistemas de agua y saneamiento, incrementando el riesgo de enfermedades diarreicas y otros brotes asociados al consumo de agua contaminada. Por ello, es importante implementar un plan que contemple la instalación de plantas potabilizadoras móviles, reservas de cloro, sistemas de desinfección comunitaria y la distribución de kits de higiene en las zonas vulnerables, con el objetivo de reducir la incidencia de enfermedades, aliviar la presión sobre los centros de salud y fortalecer la capacidad de respuesta de las comunidades frente a eventos climáticos.
Finalmente, la compañía enfatiza que la preparación anticipada y la articulación entre el Estado, el sector privado y los diferentes actores del sistema de salud serán determinantes para proteger a la población y garantizar el acceso oportuno a medicamentos durante una eventual emergencia sanitaria.