Mochila de emergencia: ¿qué cambia si en casa hay niños, adultos mayores o personas con una condición de salud?

Mochila de emergencia: ¿qué cambia si en casa hay niños, adultos mayores o personas con una condición de salud?

21 Agosto, 2026

 Alimentos que puedan consumirse sin preparación, medicamentos de uso habitual, fuentes alternativas de energía y medidas para enfrentar eventuales cortes eléctricos son algunos de los aspectos que conviene prever antes de una emergencia.

 

 

Salud en Casa.- Una mochila de emergencia no debería responder únicamente a una lista estándar de productos. Su contenido puede requerir ajustes cuando en el hogar hay niños, adultos mayores o personas que siguen tratamientos de manera permanente o necesitan determinados equipos para su cuidado.

 

 

“Prepararse para una emergencia implica pensar en las necesidades concretas de quienes viven en casa. Lo importante es anticipar qué podría necesitar cada integrante si durante las primeras horas se interrumpe el acceso habitual a servicios, medicamentos o electricidad”, explica la Dra. Patricia Paredes, directora médica de Pacífico Salud.

 

¿Qué debería considerar cada familia? La Dra. Paredes de Pacífico Salud, señala algunos aspectos que conviene tener en cuenta:

 

 

1. Elegir alimentos que puedan consumirse fácilmente. Ante una eventual interrupción de los servicios básicos, conviene priorizar alimentos no perecibles que puedan consumirse directamente y no requieran refrigeración, cocción o una preparación compleja. Por ejemplo, pueden considerarse frutas secas, barras de cereal, galletas, conservas o alimentos de larga duración, según las necesidades de cada hogar. En el caso de niños pequeños, adultos mayores o personas con restricciones alimentarias, es importante elegir opciones que sean adecuadas para ellos y que formen parte de su alimentación habitual.

 

 

2. Verificar los medicamentos y sus fechas de vencimiento. Las personas que siguen tratamientos permanentes requieren una planificación específica; además de contar con sus medicamentos de uso habitual, es importante revisar sus fechas de vencimiento y reemplazar los que ya no estén vigentes, así como mantener información actualizada sobre nombres, dosis e indicaciones. Esta previsión es especialmente relevante en personas con condiciones como hipertensión o diabetes, ya que una emergencia podría dificultar temporalmente el acceso a sus medicamentos o servicios de salud.

 

 

3. Contar con una fuente alternativa de energía. Durante una emergencia pueden producirse cortes de electricidad y saturación de las redes de comunicación. Por ello, un power bank cargado es una alternativa práctica para mantener operativo el celular sin depender de un tomacorriente y poder acceder a información oficial, comunicarse con familiares o solicitar asistencia cuando las redes estén disponibles. Se recomienda revisar periódicamente su carga y contar con el cable compatible.

 

4. Revisar las conexiones de los equipos eléctricos.
 Si en casa hay equipos necesarios para el cuidado de una persona que requieren electricidad, es importante identificar cuáles son indispensables y revisar previamente sus conexiones, cables y fuentes de alimentación. Ante una emergencia, se debe evitar manipular conexiones eléctricas de forma insegura y seguir las indicaciones del fabricante o del profesional de salud sobre cómo actuar frente a un corte de energía. “Cuando una persona depende de un equipo específico, es importante anticiparse a una eventual interrupción eléctrica y conocer cómo mantener sus cuidados de manera segura, sin exponerse a riesgos adicionales”, señala la Dra. Paredes.

5. Considerar a quienes tienen necesidades específicas. En el caso de adultos mayores, personas con discapacidad, mujeres embarazadas o niños pequeños, es importante prever con anticipación los elementos que puedan facilitar su cuidado y desplazamiento durante una emergencia, como artículos de higiene, documentos o dispositivos de apoyo que utilicen habitualmente. También conviene considerar las características del lugar y definir cómo ayudarlos a movilizarse o evacuar de manera segura.

6. Revisar periódicamente el contenido. Tener una mochila preparada no significa que permanecerá lista indefinidamente. Los alimentos tienen fechas de vencimiento, las baterías pueden descargarse y algunos elementos pueden deteriorarse con el tiempo. Una revisión periódica permite reemplazar productos vencidos, verificar la carga de los dispositivos electrónicos, comprobar que los cables sean compatibles y actualizar el contenido según los cambios en las necesidades de la familia.

 

“Una mochila de emergencia es útil cuando su contenido responde a las necesidades reales de la familia y se encuentra en condiciones de ser utilizado. Por eso, prepararla también significa revisarla y actualizarla periódicamente”, concluye la Dra. Patricia Paredes, directora médica de Pacífico Salud.